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lunes, 31 de agosto de 2015

Huellas vitales.

Una huella vital es, todas y cada una de la experiencias que nos hacen plantearnos nuestra posición ante la vida, esas experiencias de las que es imposible salir sin una marca.

Una marca vital es una señal que te recuerda que los envoltorios nuevos se degradan fácilmente, y te ayuda a encontrar la belleza de los pequeños roces y desperfectos acumulados en el camino.

Una pisada. Y una tras otra que fabrican un rastro vital, una pista a los que quieren seguir tu rumbo, una estela que graba un surco en el alma, con el paso como unidad de medida y a la vez como gubia. Siendo la magnitud y el útil, la misma cosa en este caso.

Una impresión vital, algo parecido a una imprimación de la vida en los seres vivos. De calidad media, en escala de grises recuerdos, con la sombra de los indicios y el difumino de la memoria.

Una traza vital, rodada por la evocación de los estigmas y la remenbranza de las alusiones.

Una senda vital, resto del carril por el que confluyen el devenir junto a lo acontecido, colapsada por un tráfico sin tregua o suspiro.

Un tatuaje vital con tinta de cicatriz, indicio de la personalidad diferenciadora y de la necesidad de autodefinición. Tonos ocres y sanguina.

Una mención, reseñando la vida de los vivos y la muerte de muertos, sin saber de manera muy exacta que saben los unos de los otros, ni los otros de los unos, ni de Atila,

El sedimento de los vestigios del "yo", cuando sólo queda el resto y decides echarlo, decides ser "tú" y todas las huellas conforman un aura reconocible para los demás y también para ti. 

Las huellas vitales restan energía a cambio de conocimiento, parece un trueque justo, un digno intercambio. Un signo de sabiduría y anhelo.


viernes, 21 de agosto de 2015

La libertad de las lineas difusas.

Siempre encontré que la libertad y la felicidad son indisolubles. Caminan de la mano dejando un leve espacio de aire que actúe de termostato, así evitan la fusión y la fisión y que se pierda la identidad de cada palabra.

La felicidad para mí son esas lineas difusas, las que separan el arte de la magia, el trabajo del ocio, o el amor de la pasión. No saber claramente a quién quieres ni para qué, a qué te dedicas ni durante cuanto tiempo.

Desdibujo mis compartimentos más estancos como el rastro de las olas en la arena, sabes perfectamente donde están pero no donde empiezan ni donde terminan.

Esas lineas difusas me ayudan a tolerar desde la más desconocida amistad al cariño emérito, me ayudan a realmente saber mucho sobre casi nada y a mantener una buena percepción, que no apariencia.

Me encantan esas lineas difusas, llenas de aliento, con tinte de futuro añejo, esas lineas que clasifican historias según se cuenten o según se van viviendo. Esos depende que desprenden "un por supuesto que sí, si..."

Sin dos trazos iguales pero en la misma dirección, tiendo un puente a la libertad de la lineas difusas, a los claroscuros y sfumatos y a lo efímero del saco.






martes, 14 de julio de 2015

Desarraigo sostenido. A mis amigos emigrados, a la sociedad en general.

Elocuentes personajes enamorados de épocas pasadas, sin tarifa de conversión a la más actual de las realidades. Los únicos pobres, románticos y desarmados luchadores pensantes, vetados por la muralla de la distancia. Una muralla que cada día y con la escusa de la circunstancia, construyen más y más alta.

Así vivimos. Echo de menos más momentos vividos con las otras partes de mí exiliadas por la estrategia del mercado, al parecer el desarraigo, cotiza muy alto en bolsa, y preferimos la bolsa a la cesta.

Las otras partes de mí, que viven en Alemania, en Mallorca, en Suiza, Arabia Saudí, Irlanda, Escocia... claman al cielo subrayando la injusticia de ser y no poder estar. Partes de mi realidad que siento cada vez más eliminadas por menos casual casuística.

Ni siquiera la visita es justa para rehacer el puzle, pues la mayoría de las veces, la realidad que queda aquí yace dispersa, inconexa por una esclavitud de la gran mayoría que sustenta el aforamiento de algunos.

Somos pobres, pero no por pobres sino por esclavos. Esa es la realidad, somos esclavos, o neoesclavos si lo preferís. Y sin menospreciar la esclavitud histórica, la nuestra, la cotidiana crece en grados de manera exponencial cada día.

Trabajar para 55 horas semanales y cotizar 18, o que los gastos de electricidad, agua, vivienda, e impuestos supongan el 80% de tu vida y que con el otro 20% tengas que intentar comer, vivir y calzarte, son un buen ejemplo. Permítamente que me invente estos datos, seguro que entienden a lo que me refiero.

Esclavos del NO OCIO impuesto por los excesos de una impune minoría. Esclavos de este antisistema, esclavos del capitalismo, y de los poderes fácticos, políticos y financieros. Esclavos de sólo poder decidir como volver a casa antes del desahucio, andando o en bicicleta. Hablo del desahucio físico porque el moral ya hace tiempo que quedó acreditado. Esclavos de la agónica ansiedad al no disfrutar del mejor teléfono móvil del mercado, las mejores zapatillas de runnnig y la mejor casa con jardín, del mejor coche y la mejor moto. Esclavos de la necesidad, en todas sus acepciones.

Somos pobres, pero no por pobres, sino por esclavos.

Disfrutar de los sueños sin tomar decisiones rara vez los hace realidad. Y así vamos, soñando y tolerando un desarraigo sostenido por mandato ajeno. Perdiendo posiblemente lo mejor de la vida, vivirla acompañado de la gente que queremos. 


Esa es la única libertad que no puede dejar de merecer la pena.


jueves, 18 de junio de 2015

Vivir bien.

Vivir bien consiste simplemente en tener claro algunas estrategias vitales y repetírtelas a ti mismo de forma mantenida en el tiempo, hasta que formen parte de un Tantra o una especie de compañero consejo.

Yo sin más mérito que el de haber vivido lo que he vivido y aprendido lo cual, tengo los míos propios, mis pequeños Tantras que me acompañen cada día y me ayudan a construir futuro o un proyecto de presente. Los comparto si queréis, aunque necesariamente no tienen porque seros de utilidad. Lo ideal sin duda, es que cada uno se invente sus certezas, así es mucho más fácil de creer en ellas.

Suelen estar inspirados en pequeños poemas, pequeñas vivencias o en subconcientes robos a otros pensadores. La verdad, es que se convierten en insistentes cantinelas que hacen de pesado bastón para no tropezar. Algunas pueden ser de los siguientes formatos:

Si me señalas te obvio,
Perdono pero no olvido,
bosteza o suspira y te copio,
Si me odias, buen viaje
Si me amas correspondo.

La mejor manera de conocer a alguien sin duda es escucharla hablar de otra persona, siempre dirá más de sí misma que de la persona a la que describe.

Los cambios por drásticos que se presenten, suelen ser a mejor.

No puedes elegir las cosas que te van a pasar, lo que sí puedes elegir es cómo reaccionar ante ellas, nunca, absolutamente nunca, merece la pena reaccionar demasiado.

Decir lo que realmente piensas, de una manera correcta y de una forma educada es una actividad poco valorada por los demás, incluso puede llegar a resultar desagradable. Pero si la mantienes en el tiempo la gente te valorará por ello.

La mayoría de las veces el desinterés mostrado proviene de un exceso de interés anterior. Lo que me lleva a enunciar que el interés ocasiona desinterés y viceversa.

Cuando tengas dudas respecto de cómo eres y si haces lo correcto, mira a quien tienes alrededor, Si ves la compañía que te gustaría mantener sigue adelante. Por simple y lógica estadística, mantener a buenas personas junto a ti, no se consigue tratándolas de la manera equivocada. Y evidentemente viceversa.

No necesitar es la clave de la riqueza.

Seguramente faltan algunos más, pero seguramente los que están deben de estar. Cuando no tengo el mejor de los días, se plantean dudas inesperadas o circunstancias poco apetecibles, me los repito y siento el alivio de la coherencia, Y aunque siempre digo que la verdad es un estado de ánimo, hay que tener la precaución de escribir tus verdades cuando te sientes pleno, alegre y estable. Así cuando varíe tu ánimo no hará tu verdad. 

Éste, creo que es el gran secreto para reaccionar con la mejor versión de ti mismo aún sin estar en esa versión.



martes, 9 de junio de 2015

Casi soneto y los oto y los de toas partes.

No siempre el amor sale ganando,
en algunas ocasiones, lo hace la agenda,
o un despiste mantenido en el tiempo.

Las ganas se editan con carácter puntual,
los detalles se utilizan como salvoconducto
y los grandes polvos como fianza.

La esperanza sí gana, gana siempre,
aunque fracase, siempre vale la pena perder,
hasta que el viento arranque la bandera
y con un poco de suerte los himnos.

Se trata más de invertir recursos, que
de quemar cartuchos, de pescaíto frito,
Tomar conciencia antes, si es posible,
de que la conciencia de tome a tí.



martes, 2 de junio de 2015

Un mueble sin cajón.

Buscando con la intensidad del viento, arenas que barrer,
apuesta fija hacia el desierto, para no perder,
aliento al pulmón cuando resople al ver,
que no somos tu y yo, no sé quién puede ser.

Como un mueble sin cajón, jugando al guiño,
al que rebuscan los niños,
que quieren aprender, a descubrir...

Es un mando sin galón,
y sin botones, harto de confundir comparaciones,
con motivos pa' querer.

Y es que es verdad que pataleo entre algodones,
y son versos complicaciones, en los que dormir,
y que más da, no importa nada, si te sirve de almohada,
toma esta voz y la emoción...

... Como un muelle, una estación a despedida,
sabe casi a homenaje,
de lo que pudo ser y no será,

Canto a la desesperación más desmedida,
ya no se si creer,
que pueda volver, a caminar,
volver a ser, quiero crecer,
volver amar.

domingo, 31 de mayo de 2015

Casi todos los días

Casi todos los días me levanto,
casi todos los días abro una ventana
respiro el aire fresco 
e intento disfrutar de la esperanza que no está.

Tengo anhelos como todo el mundo
aunque realmente no tengo necesidades,
sobre todo me preocupa el ánimo 
que desde hace mucho afecta a mis verdades.

Aun cuando susurra me doy cuenta 
de que me quedan mis labios carnosos
inflamados a base besos rotos.
Nunca te quedas amor. Astillas maestras.

Casi todos los días me reflejo 
en las grietas de un espejo.
Mientras, como casi todos,
espero esa llamada que dejándolo igual
lo cambie todo.

Casi todos los días no sufro pero lloro,
Sin lágrimas, pero con estrías, 
de sacar y colocar la piel de lobo.

Disfrazo risas si me sonrojo,
sin mas visa que el despojo
de un lento reciclar, 
así la compré creí,
pero en realidad me estaba alquilando.

Casi todos los días descubro algo,
nuevo o viejo, un amor o un desarraigo,
de vuelta de la cima siempre es cuesta abajo,
soplo a la veleta, marchito marcho,
marco rumbo nuevo y parto.

Casi todos los días reparto
un trozo y me pregunto,
si de mí aún queda algo.







martes, 26 de mayo de 2015

El Hambre.

Hambre de ti,
de tus caricias
y suspiros rotos
que me aguardan cuando lloro
con un lento respirar.

Durmiente.

Celos del tiempo
de la huella que dejó
en los momentos
que pasaron junto a ti,
el amor y sus arrugas.

De mirarte y no verte
y de verte sin mirarte
sin saber donde buscar,
encontrarte.

Distinta, diferente.

Desteñida,

Hambre de ti,
de las plazas y los ríos,
de su lento envejecer,
seamos uno, seamos tres.

Desiguales.

De los actos hechos,
de hacer y yacer,
deshechos, de hecho
por el roce y a veces por la piel.

Desierto.

Con hambre y harto
de esquirlas, desaires
y cinchas, de guías
y patrones que seguir,
sin marineros.

Con hambre y sin ganas,
salvemos a la postre,
buscaremos donde estés.
Si estás.

Desnudo. desorientado

Desoccidentalizado.

Cruda, de la carne,
los enseres. buen trato,
a la hora de comer,
da igual si fría.
el hambre,
sigue siendo mía.






martes, 5 de mayo de 2015

Incoherencias paletizadas

Pocas cosas reconozco perfectas en la naturaleza,
poca naturalidad en los prismas,
y demasiada labor de sótano en nuestras vidas.

Nos empeñamos en guardarlo todo en cajas, ideales, cuadradas, rectangulares, apilables... Luego las llenamos de sandías o de estrellas de mar.

jueves, 30 de abril de 2015

Cosas de la edad. Crisis con la agenda vital. ¿Cómo torear desaprensivos emocionales?

¿Cuánto tiempo llevas sin sonreír?
Y ¿cuánto tiempo sin reírte a carcajadas?
¿Qué esperas encontrar desde que empezaste a hurgar y dejaste de buscar?