Cada letra una terapia
cada canción una herida,
un olor: la despedida
y cambiar las metas por propuestas.
¿Falacia?
Los besos: semillas
germinan las almas
con el vapor de los alientos
a irrepetible momento.
Una verdad que cuida con mimo la cordura,
como si aspirásemos a algo más
que a la certeza de perderla.
Qué las luces sean ideas
y los ahorros de tiempo.
Pueril boicot,
querer renacer para sanar,
en vez de yacer en el saco
de las experiencias vividas.
Para sabia: la silla
donde me siento,
dónde compadezco a los versos
de su autoría.
La armonía si no es extrema no luce,
las yemas seducen disonantes
al mampostero del camino
y se mantiene perfecto el aparejo
en jardines de ladrillo.
Cada verso, un remanso de paz
frente a la escalera,
la cima se desmorona,
se acerca al estrato bajo la corona
para dejar de aspirar.
Asómate a la esquina.
Los roces que sean de piel,
y los derroches de cariño.
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viernes, 20 de noviembre de 2015
jueves, 19 de noviembre de 2015
El cariño
Cuando lo único que necesitas para que baje ese nudo de la garganta es cariño.
Todos nos hemos sentido así, perdidos, desprotegidos como un niño, no necesitando más que una caricia, un beso o un abrazo para hacernos fuertes y crecer.
El principal problema está en la receta, nadie sabe como se pide, se requiere o reclama el cariño. Sabemos pedir un café, sabemos solicitar una transacción internacional, o exigir atención a nuestra compañia de teléfonos, pero no sabemos pedir cariño.
Quizás sea porque cuanto más lo necesitamos menos lo merecemos como dijo Stevenson.
Entramos en esa espiral de miedo que a veces nos paraliza y hace de que la palabra SOCORRO, no nos salga del pecho en lugar de los labios.
Es cierto de que estamos durante tanto tiempo recibiéndolo sin explicaciones que cuando dejamos de tenerlo, quedamos mudos, apáticos, llenos de delirios internos que sólo apuntan, además torpemente, a que nos falta nuestra dosis.
Capaces de todo, nos endeudamos con cualquier fin y asfixiamos cada día olvidando que es el cariño la primera de las deudas a saldar.
Generamos muros infranqueables, barreras, fosos y campos de fuerza para convencernos de que no lo necesitamos, pensamos que el cariño es cosa de la infancia pero luego: una sonrisa y el roce de otra piel, destruye lo que parecemos saber y lo convierte un cuento del que queremos disfrutar cada noche.
Cuando no sepas como solucionar algo, empieza con el cariño, pon todo el que tengas y más, y entonces sentirás que da igual si lo solucionas o no.
Si te sientes solo en el camino, pide compañía, pide cariño, y recíbelo humildemente, aunque llegue tarde; nadie tenía porque estar atento a tus niveles... Tú permanece atento y rellénalo a menudo, te sentirás mejor, y no te olvides: también reparte.
Todos nos hemos sentido así, perdidos, desprotegidos como un niño, no necesitando más que una caricia, un beso o un abrazo para hacernos fuertes y crecer.
El principal problema está en la receta, nadie sabe como se pide, se requiere o reclama el cariño. Sabemos pedir un café, sabemos solicitar una transacción internacional, o exigir atención a nuestra compañia de teléfonos, pero no sabemos pedir cariño.
Quizás sea porque cuanto más lo necesitamos menos lo merecemos como dijo Stevenson.
Entramos en esa espiral de miedo que a veces nos paraliza y hace de que la palabra SOCORRO, no nos salga del pecho en lugar de los labios.
Es cierto de que estamos durante tanto tiempo recibiéndolo sin explicaciones que cuando dejamos de tenerlo, quedamos mudos, apáticos, llenos de delirios internos que sólo apuntan, además torpemente, a que nos falta nuestra dosis.
Capaces de todo, nos endeudamos con cualquier fin y asfixiamos cada día olvidando que es el cariño la primera de las deudas a saldar.
Generamos muros infranqueables, barreras, fosos y campos de fuerza para convencernos de que no lo necesitamos, pensamos que el cariño es cosa de la infancia pero luego: una sonrisa y el roce de otra piel, destruye lo que parecemos saber y lo convierte un cuento del que queremos disfrutar cada noche.
Cuando no sepas como solucionar algo, empieza con el cariño, pon todo el que tengas y más, y entonces sentirás que da igual si lo solucionas o no.
Si te sientes solo en el camino, pide compañía, pide cariño, y recíbelo humildemente, aunque llegue tarde; nadie tenía porque estar atento a tus niveles... Tú permanece atento y rellénalo a menudo, te sentirás mejor, y no te olvides: también reparte.
miércoles, 18 de noviembre de 2015
3ª Guerra Mundial, un poema de 2000 y una noches.
Pienso pasear,
entre bombas y propósitos,
pisaré lo que antes fue yerba seca
y con el alma vacía
llenaré de olor a muerte mis pulmones.
Pienso sonreir,
a los complices de las conspiraciones
mientras llenan sus arcas
con el negocio del siglo,
será verdad
que a la tercera va la vencida.
Pienso buscar,
sangre de otro color,
banderas sin dolor
y motivos para que si hay Dios,
permita nuestros juegos
y permita nuestro ego.
Pienso decir,
todo lo que pienso,
qué no tenéis razón,
ni se justifica este tormento
bajo ninguna condición, negocio o religión.
Víctor Pérez Blanco. Un ciudadano del mundo.
entre bombas y propósitos,
pisaré lo que antes fue yerba seca
y con el alma vacía
llenaré de olor a muerte mis pulmones.
Pienso sonreir,
a los complices de las conspiraciones
mientras llenan sus arcas
con el negocio del siglo,
será verdad
que a la tercera va la vencida.
Pienso buscar,
sangre de otro color,
banderas sin dolor
y motivos para que si hay Dios,
permita nuestros juegos
y permita nuestro ego.
Pienso decir,
todo lo que pienso,
qué no tenéis razón,
ni se justifica este tormento
bajo ninguna condición, negocio o religión.
Víctor Pérez Blanco. Un ciudadano del mundo.
lunes, 9 de noviembre de 2015
La poesía, mi poesía, leer poesía.
La poesía es la manera de escuchar tu centro,
de dibujar tu alma y desdibujar tus formas
para asomarte adentro.
Es la masacre del olvido en público,
y un saludo a un viejo desconocido.
Un enredo de verdades en propiedad,
que desconoces en sociedad pero que vislumbras frente al espejo,.
Es la masturbación del alma,
por el placer del autoconocimiento.
Una terapia necesaria al alcance de todos,
un don de pocos.
Donde reflejarnos.
Libérate y escribe, y dí solo la verdad, obvia la queja.
dite la verdad.
de dibujar tu alma y desdibujar tus formas
para asomarte adentro.
Es la masacre del olvido en público,
y un saludo a un viejo desconocido.
Un enredo de verdades en propiedad,
que desconoces en sociedad pero que vislumbras frente al espejo,.
Es la masturbación del alma,
por el placer del autoconocimiento.
Una terapia necesaria al alcance de todos,
un don de pocos.
Donde reflejarnos.
Libérate y escribe, y dí solo la verdad, obvia la queja.
dite la verdad.
jueves, 5 de noviembre de 2015
Las buenas personas
Ese concepto tan inmaculado, blanco, suave y mullido como el algodón:
- Las buenas personas.
Todo el mundo dice que escasean. Durante toda la historia del ser humano, se ha sostenido que cada vez quedan menos y que la decadencia en los valores que nos hacen verdaderamente humanos y diferentes de los animales, no tiene marcha atrás.
No creo en las buenas personas que no saben ser otra cosa, y mucho menos en las que no saben que lo son.
Yo los llamaría inconscientes...
- Las buenas personas.
Todo el mundo dice que escasean. Durante toda la historia del ser humano, se ha sostenido que cada vez quedan menos y que la decadencia en los valores que nos hacen verdaderamente humanos y diferentes de los animales, no tiene marcha atrás.
No creo en las buenas personas que no saben ser otra cosa, y mucho menos en las que no saben que lo son.
Yo los llamaría inconscientes...
Ser buena persona es una decisión, y no está la altura de todo el mundo. Las personas, a veces ni siquiera pese a un elevado intelecto, escogen ser buenas.
Hay que tener un gran altura de pensamiento para escoger la bondad a otras opciones como la comodidad, la supervivencia, o el desentendimiento.
También hay que tener un entrenamiento y alto grado de conciencia para no traspasar las barreras de la bondad hacia la autolesión, auto ninguneo y otras misiones vitales mal enfocadas.
Para mí no tiene ningún valor ser bueno porque no sabes ser malo, o porque te han adoctrinado de pequeño de tal manera que no sabes hacer el mal por ti mismo.
Todo tiene un valor, y el esfuerzo por decidir entre las opciones y escoger la más ética, forma parte del contraste necesario para distinguir una actitud de nobleza innata, de una actitud correcta.
En cualquier caso he de decir que disfruto y sufro de ser una buena persona. Y que también conozco a muchas otras buenas personas, de las "de verdad". De las que saben dejar de serlo y pese a ello se mantienen en el lado correcto por convicción.
Es muy de valorar, pues si hay algo que juega en contra de nuestro equipo es que la capacidad de contaminar personas para que sean malas, es infinitamente superior a la capacidad de contaminar personas para que decidan ser buenas.
Os admiro, me encanta de verdad teneros en el mismo bando.
Hay que tener un gran altura de pensamiento para escoger la bondad a otras opciones como la comodidad, la supervivencia, o el desentendimiento.
También hay que tener un entrenamiento y alto grado de conciencia para no traspasar las barreras de la bondad hacia la autolesión, auto ninguneo y otras misiones vitales mal enfocadas.
Para mí no tiene ningún valor ser bueno porque no sabes ser malo, o porque te han adoctrinado de pequeño de tal manera que no sabes hacer el mal por ti mismo.
Todo tiene un valor, y el esfuerzo por decidir entre las opciones y escoger la más ética, forma parte del contraste necesario para distinguir una actitud de nobleza innata, de una actitud correcta.
En cualquier caso he de decir que disfruto y sufro de ser una buena persona. Y que también conozco a muchas otras buenas personas, de las "de verdad". De las que saben dejar de serlo y pese a ello se mantienen en el lado correcto por convicción.
Es muy de valorar, pues si hay algo que juega en contra de nuestro equipo es que la capacidad de contaminar personas para que sean malas, es infinitamente superior a la capacidad de contaminar personas para que decidan ser buenas.
Os admiro, me encanta de verdad teneros en el mismo bando.
miércoles, 28 de octubre de 2015
La necesidad de definirte, no la comparto.
No comparto esa necesidad que tienes de definirte con tus pequeñas extensiones de piel artificial. Entiendo que a veces desde tu batida de inseguridades, agitadas a golpe de publicidad, necesites, desde mi punto de vista: crees que necesitas o te han hecho necesitar, un Iphone, un Mountain de alta gama, una Kawasaki de más potencia, una bici Orbea o Alpine, beber Colacao, Cocacola y Puerto de Indias bebida de cine y si es posible cuanto más lejos viajar...
No es que no lo comparta para hacerte sentir mal, no te critico, con un pseudorespeto lo tolero, sólo no lo comparto y a veces por vehemencia lo exagero.
Si te hace sentir mal que te lo diga, disculpa, pero creo que entonces estás más cerca mía de lo que crees, estás atrapado por tu oficio de guadarnés, guardando arneses que te fijan de forma segura a los bordados y símbolos de camisas y polos, aunque tranquilo, no estás solo.
No me identifico con símbolos, y como alguna vez ya he comentado, tampoco con himnos, patrias y naciones. De hecho sólo si estoy borracho me toca los cojones, luego se me pasa.
Valoro la libertad, la lealtad y el respeto y suelo reírme en silencio, de los partidos y de los que toman en exceso partido, me río también de las fronteras, del racismo, de los sistemas sociopolíticos, de los que se definen con ellos. Me río mucho y muy a menudo por cosas absurdas. Me río de las preferencias estéticas asociadas a la profesionalidad, al nivel adquisitivo, la decencia y la honradez.
Me río de los cargos de confianza, de las elecciones a dedo, de tanto dinero y tantas ganas de cambiar la persona que antes estaba por ti mismo.
Mi barba no es fruto de ninguna moda o ideología si no de un ahorro de tiempo. Mi música no se mide por el valor de mi guitarra y evidentemente mucho menos por la calidad ni calidez de mi voz, no me esfuerzo en ser diferente ni alternativo y no necesito pantalones de rayas ni pañuelos con estampados étnicos, pulseras de cuero ni mantas de colores para ser incisivo.
¿Porqué no te identificas con la cultura? Quizás, más o menos a Mas, sea lo que le quede de razón.
Tampoco la elegancia es un fin en sí mismo, aunque reconozco el valor artístico de la picaresca combinatoria.
No hay problema si necesitas de esos símbolos, no estoy hablando de ti, sólo me estoy abriendo para que con un poco de suerte alcances a conocer un poco más de mí y aprendas hoy una palabra nueva, sin emblemas.
Hoy no necesito símbolos, ojalá mañana tu tampoco, porque yo ayer los necesité para darme cuenta de que hoy ya no. Adelántame.
Ya no uso anillos, aunque me he dado cuenta de que una pulsera me hace sentir la muñeca más bonita, a veces llevo alguna hasta que se rompe, luego las que no se rompen no me las suelo poner porque me canso de ellas y necesito echarlas de menos para alguna ocasión.
No es mi ropa lo que me define, sino más bien mi estado de ánimo, que ocasionalmente me viste de gala y de Gala quisiera que fueran mis palabras siempre.
A veces me disfrazo, sólo para camuflarme y poder observar más de cerca a esos que creen llevar su uniforme. Aprendo mucho de ellos y de mí y de que no nos unen lazos.
No comparto esa necesidad de definirte con las fotos de las terrazas que visitas, que son imágenes en vez de recuerdos, tampoco las fotos de tu reuniones para cambiar el mundo, que son imágenes en vez de soluciones, tampoco con las imágenes junto a tus ídolos, que son imágenes en vez admiración mutua.
No entiendo como puedes hacer participes a la fuerza de tus mejoras, tus errores, tus cambios de destino a voluntad, a tus personas cercanas y maltratarlos públicamente si no soplán con el mismo aire que tu engrasada veleta.
Sé que has perdonado alguna que otra falta de lealtad y lo valoro, pero revisa tus niveles porque quizás por no salirte de la zona de confort estas perdonando demasiado.
Siento que la inercia no es cambiante y aunque lo sea, no sirve para definirte.
Los proyectos no te definen, el esfuerzo que pones en realizarlos y lo que llevas en la mochila hasta firmarlo quizás sí.
No entiendo como en una realidad geográficamente tan cercana, encuentras creencias en la que creer, por el simple hecho de que no te gusta dejar de hacerlo, en vez de asumir el control.
¿Y esa intención de destacar? Explícame a que se debe. ¿Has probado a amar?
No te das cuenta que detrás de tu terapia escogida hay un problema por resolver, antes de estar capacitado para escoger.
Lo único que tienes que necesitar es la capacidad de cambiar de necesidad.
Asume tu lugar, y deja a un lado tus alteregos y empieza a trabajar, no hacerlo no te va a quitar el miedo a no terminar.
Tu sentido de ridículo es demasiado arbitrario.
Yo prefiero las cosas verdes y frescas, hablemos de la fruta, una bebida, una persona o un chiste.
No creo en el sufrimiento infundado, pero sí en la disciplina de asumir el sufrimiento y volar por encima.
Esa necesidad de autodefinirte...
No creo en lo consejos que recibo ni en las recetas hasta que no las cocino minuciosamente, no me gusta hablar por hablar si no es para reirme. No doy por hecho ni tengo fe en todo lo que leo o recibo. Pero estoy seguro de lo que escribo, en el momento en el que lo escribo.
Como ves me falta materia a la hora de definirme.
Me gusta escuchar para depués poder contestarte y si lo requieres opinar. Pero escuchar para responder es ignorar.
Aprendo mucho cada día y de cada día y soy consciente de que sé muy poco. Creo en la admiración como el mejor vínculo entre dos personas, creo en ella por encima del amor, la pasión, la amistad y honor.
Quizás por eso malográis vuestro yo con tal de generar admiración, cuando lo verdaderamente admirable es dormir tranquilo y poder sonreir frente al espejo, o el estanque.
Yo admiro al que exprime las herramientas que tiene, ha tenido o ha fabricado, y al que agota sus recursos de manera sostenible. Grandes ejemplos en heroes anónimos. Imprescindibles como los de Bienvenido.
Evidentemente tengo objetos materiales, algunos incluso de cierto valor. Pero no me defino por ellos. Vivo en el sistema en el que he nacido, he de asumirlo y directamente eso me facilita algunas incoherencias de serie, pero sinceramente jamás es el sistema que habría escogido, si en mi voluntad estuviera. Y no por esta inmersión forzosa dejo de estar desconforme, ni de disfrutar del buceo.
La necesidad de definirte no la comparto, pero quiero estar a tu lado.
La necesidad de definirte no la comparto, pero quiero estar a tu lado.
lunes, 26 de octubre de 2015
Personas que pueden/ personas que quieren poder.
Hay personas que necesitan que alguien les diga que tienen un poder.
Viven con la inmadurez de los ancianos, esa que da creer que por haber vivido más tiempo, se tiene más derecho a albergar una mente cerrada.
Aspiran a ser, aspiran a destacar siendo y exigen desde su más absoluta normalidad una reputación especial.
A veces ni siquiera quieren poder, sólo quieren que alguien les diga que pueden. Necesitan sentir la aprobación de su capacidad, aunque esta capacidad sea un proyecto que no tienen intención de desarrollar.
Reivindican para sí, el carácter épico del cine de batalla. Pero son grandes críticos de ese cine.
Se disfrazan con estética de antihéroes para convertirse el héroes del grupo de los "anti".
Creo, que la evidencia camina por encima de la fe. También creo que la fe evidentemente, por sí misma no ha conseguido nada. La fe si ha conseguido algo ha sido mediante las personas, porque la fe es voluntad y las personas el medio para hacerse realidad.
Yo soy de los que pienso que la voluntad y los hechos caminan por encima de los argumentos y tengo mis humildes recetas propias para según que males.
Hay gente que tan obcecados en buscar su camino, dejan de lado los paseos.
Hay orígenes que son poco originales y debemos asumirlo, siguen funcionando, lo lejano sea en tiempo o en distancia no siempre es lo mejor.
Algunos proyectan el futuro argumentados en sus hechos pasados, y el día de hoy lo dejan para debatirlo, pelearlo, y retocarlo. Así pierden días y días, sin saber que pierden su futuro en cada presente.
Personas que quieren poder, y quieren el poder. Lo quieren para hacer como aquellos que lo han tenido, lo tienen y lo tendrán,
Se despistan a diario y obvian lo que realmente pueden hacer. Pueden sonreir, bailar y contemplar, pueden elegir como afrontar lo que acontece, y tienen el poder de acontecer sobre los demás como un bálsamo, una distracción y un reclamo para seguir luchando.
Esa es la diferencia.
Viven con la inmadurez de los ancianos, esa que da creer que por haber vivido más tiempo, se tiene más derecho a albergar una mente cerrada.
Aspiran a ser, aspiran a destacar siendo y exigen desde su más absoluta normalidad una reputación especial.
A veces ni siquiera quieren poder, sólo quieren que alguien les diga que pueden. Necesitan sentir la aprobación de su capacidad, aunque esta capacidad sea un proyecto que no tienen intención de desarrollar.
Reivindican para sí, el carácter épico del cine de batalla. Pero son grandes críticos de ese cine.
Se disfrazan con estética de antihéroes para convertirse el héroes del grupo de los "anti".
Creo, que la evidencia camina por encima de la fe. También creo que la fe evidentemente, por sí misma no ha conseguido nada. La fe si ha conseguido algo ha sido mediante las personas, porque la fe es voluntad y las personas el medio para hacerse realidad.
Yo soy de los que pienso que la voluntad y los hechos caminan por encima de los argumentos y tengo mis humildes recetas propias para según que males.
- La confianza se cura con respeto.
- La envidia con la humilde intención de aprender y emular.
- La autopercepción mejora sin la generosidad ajena, aunque no se cura del todo.
- La salud y la ingeniería, empíricamente, se curan con ciencia y con cultura.
- El mal humor se cura compartiendo risas en buena compañia, sobre todo en 1.0 si es que se puede.
Hay gente que tan obcecados en buscar su camino, dejan de lado los paseos.
Hay orígenes que son poco originales y debemos asumirlo, siguen funcionando, lo lejano sea en tiempo o en distancia no siempre es lo mejor.
Algunos proyectan el futuro argumentados en sus hechos pasados, y el día de hoy lo dejan para debatirlo, pelearlo, y retocarlo. Así pierden días y días, sin saber que pierden su futuro en cada presente.
Personas que quieren poder, y quieren el poder. Lo quieren para hacer como aquellos que lo han tenido, lo tienen y lo tendrán,
Se despistan a diario y obvian lo que realmente pueden hacer. Pueden sonreir, bailar y contemplar, pueden elegir como afrontar lo que acontece, y tienen el poder de acontecer sobre los demás como un bálsamo, una distracción y un reclamo para seguir luchando.
Esa es la diferencia.
viernes, 9 de octubre de 2015
El poder de las palabras...
Todo cambia cuando le damos forma a una sensación, a un sentimiento, a un pensamiento. A veces, las palabras hacen y deshacen la realidad, y tienen más o menos poder según quien las enuncie, escriba o cohesione, y en qué tono.
No puedo decir que no importa lo que piensen de mí los demás, lo que si os puedo asegurar es que no todas las opiniones me importan lo mismo. Y aunque me importa lo que piensen algunas personas realmente tampoco me importa lo que digan....
Y es que pocas personas generan, articulan y unen palabras. La mayoría se limita a repetir lo que unos pocos enuncian y sólo algunos tienen la posibilidad de darle forma. Es como cuando somos niños, que repetimos lo que oímos, hasta que algo empieza a tener sentido.
Los pensamientos son costumbres, a menudo viciadas, que se congelan en una idea que, interior o exteriormente, sólo se expresa de una forma determinada. Normalmente por falta de capacidad de expresión.
En ocasiones me gusta agitar las formas de esos pensamientos ajenos y aunque estén sujetos a opinión o sensaciones personales, a través de las palabras son capaces de descongelarse y si no cambiar de forma, por los menos lo hacen de estado.
... De ánimo.
Las palabras tienen un valor, que a veces no somos capaz de darle.
Cerca de la linea de meta no importa si puedes o no, pero basta que alguien te diga "Tú puedes" para que al menos te lo plantees y quieras y puedas poder.
No puedo decir que no importa lo que piensen de mí los demás, lo que si os puedo asegurar es que no todas las opiniones me importan lo mismo. Y aunque me importa lo que piensen algunas personas realmente tampoco me importa lo que digan....
Y es que pocas personas generan, articulan y unen palabras. La mayoría se limita a repetir lo que unos pocos enuncian y sólo algunos tienen la posibilidad de darle forma. Es como cuando somos niños, que repetimos lo que oímos, hasta que algo empieza a tener sentido.
Los pensamientos son costumbres, a menudo viciadas, que se congelan en una idea que, interior o exteriormente, sólo se expresa de una forma determinada. Normalmente por falta de capacidad de expresión.
En ocasiones me gusta agitar las formas de esos pensamientos ajenos y aunque estén sujetos a opinión o sensaciones personales, a través de las palabras son capaces de descongelarse y si no cambiar de forma, por los menos lo hacen de estado.
... De ánimo.
Las palabras tienen un valor, que a veces no somos capaz de darle.
Cerca de la linea de meta no importa si puedes o no, pero basta que alguien te diga "Tú puedes" para que al menos te lo plantees y quieras y puedas poder.
Nunca digáis que no estáis bien, nunca digáis que estáis mal, sólo decid que no es vuestro mejor dia.
A los demás les digo lo que a mi mismo. Acumulo sacos de palabras, pensamientos y relatos y aunque preso de mis pensamientos, esas palabras me liberan si las enuncio con cariño.
No podemos elegir lo que nos llega, sí podemos elegir como tomárnoslo.
Basta con que yo lo enuncie para que te lo plantees, es algo que ya sabes, pero quizás necesitas que alguien te lo diga para darle el valor, el poder, el tiempo de maceración para crecer, para creer.
Expresaros y continuamente, haced el ejercicio de decir lo mismo de otra manera, os va a reportar grandes beneficios en vuestro "más al fondo".
Eso sí, expresaros con el cariño y la mesura del que está siendo filmado, y pensando que no podeís controlar a quién llegará ese video.
Os deseo buenas palabras.
A los demás les digo lo que a mi mismo. Acumulo sacos de palabras, pensamientos y relatos y aunque preso de mis pensamientos, esas palabras me liberan si las enuncio con cariño.
No podemos elegir lo que nos llega, sí podemos elegir como tomárnoslo.
Basta con que yo lo enuncie para que te lo plantees, es algo que ya sabes, pero quizás necesitas que alguien te lo diga para darle el valor, el poder, el tiempo de maceración para crecer, para creer.
Expresaros y continuamente, haced el ejercicio de decir lo mismo de otra manera, os va a reportar grandes beneficios en vuestro "más al fondo".
Eso sí, expresaros con el cariño y la mesura del que está siendo filmado, y pensando que no podeís controlar a quién llegará ese video.
Os deseo buenas palabras.
sábado, 26 de septiembre de 2015
¿Qué es la locura?
Creo férreamente que:
Todos estamos locos, para mí la clave está en si tu locura contagia a los demás de felicidad o de preocupación.
Una locura puede generar un momento único, o un sufrimiento inigualable.
La locura es para el loco su lenguaje y su realidad.
Un momento inesperado.
De una manera romántica podemos hablar de esos locos, cuya mente se esconde en un laberinto de realidades, todas paralelas y llenas de certeza y de verdad inconexas entre sí.
Una fuerza, un giro y una dirección inesperadas.
El alma quizás sea la siguiente dimensión que todo lo une, lo hila y atraviesa, quizás salga a flote a través de los estratos, y sea la única referencia perpendicular al asunto. Digamos que es escurridiza y no se deja esconder fácilmente, como el jabón o la ausencia del mismo.
Recorramos los laberintos en línea recta, atravesando los setos, de manera inesperada.
La locura hace a mucha gente común desgraciada y a mucha gente acomún especial.
La locura hace tangibles algunos sueños que la cordura desconoce. A veces sí y aveces no, hace de catalizador entre las risas y una buena idea o entre un enigma y su solución.
Es una disolución de conciencia alterada por acertijos intransferibles, una vanidad desacertada o una escentricidad desacontecidamente mantenida en el tiempo.
¡Visitemos sinestesias antes de que nos vuelvan a cambiar los sentidos!
La locura puede ser una justificación de validez matemática para todo lo demás, es una interacción necesaria para poder ver todo lo que no es, todo lo que permanece oculto y es infinito.
La locura son algunas preocupaciones de muchos y el inmovilismo de todos.
Es de colores.
Culpable del desacuerdo entre los cuerdos y las cuerdas. La guerra y la falta de educación, respeto y humildad.
Cabalguemos entre el mal gusto y la susceptibilidad de manera inesperada.
La locura es una compañera incómoda de acomodar, pero merece la pena viajar con ella.
La locura es una de las principales características de lo locos. Lo digo para los despistados.
Los enamorados, soñadores, inventores, músicos y operarios de la construcción suelen tener altos los niveles.
La preparación biogenética de las cucarachas para sobrevivir es una locura desde luego.
El odio.
La locura es la sensación de entenderme cuando escribo. Bienvenido.
Las adicciones, son locuras tardías con mucha culpa de por medio.
Estoy en total disposición de hablar de locura, porque ella me ha dado permiso. Gracias a blogger también por facilitar la infraestructura.
Escuchar a Paco de Lucía.
Ponerle un nombre a un hijo que sirva de argumento a sus futuros compañeros de colegio para hacer humor fácil a bajo coste y esfuerzo, es una locura.
No sé, muchas cosas.
Hablar por hablar, sin importar los motivos y saltar de tema una y otra vez, repetir el mismo.
No estar dispuestos a sentirnos mal, por las cosas que hacemos mal.
Escribir una publicación por encima de sus posibilidades.
Nóminas de políticos, deportistas y aristócratas.
Burocracia.
No admitir las incoherencias propias, sobre todo las que vienen desde la pereza y el egoísmo.
También la venden en etiquetas.
No hacer deporte.
La locura es fácil de encontrar, en casi todos sus estadios y variantes, no importa la cultura, ni el carácter médico o social que tenga.
Siempre reside en la mirada. A veces, de él que mira.
Feliz Carnaval.
Todos estamos locos, para mí la clave está en si tu locura contagia a los demás de felicidad o de preocupación.
Una locura puede generar un momento único, o un sufrimiento inigualable.
La locura es para el loco su lenguaje y su realidad.
Un momento inesperado.
De una manera romántica podemos hablar de esos locos, cuya mente se esconde en un laberinto de realidades, todas paralelas y llenas de certeza y de verdad inconexas entre sí.
Una fuerza, un giro y una dirección inesperadas.
El alma quizás sea la siguiente dimensión que todo lo une, lo hila y atraviesa, quizás salga a flote a través de los estratos, y sea la única referencia perpendicular al asunto. Digamos que es escurridiza y no se deja esconder fácilmente, como el jabón o la ausencia del mismo.
Recorramos los laberintos en línea recta, atravesando los setos, de manera inesperada.
La locura hace a mucha gente común desgraciada y a mucha gente acomún especial.
La locura hace tangibles algunos sueños que la cordura desconoce. A veces sí y aveces no, hace de catalizador entre las risas y una buena idea o entre un enigma y su solución.
Es una disolución de conciencia alterada por acertijos intransferibles, una vanidad desacertada o una escentricidad desacontecidamente mantenida en el tiempo.
¡Visitemos sinestesias antes de que nos vuelvan a cambiar los sentidos!
La locura puede ser una justificación de validez matemática para todo lo demás, es una interacción necesaria para poder ver todo lo que no es, todo lo que permanece oculto y es infinito.
La locura son algunas preocupaciones de muchos y el inmovilismo de todos.
Es de colores.
Culpable del desacuerdo entre los cuerdos y las cuerdas. La guerra y la falta de educación, respeto y humildad.
Cabalguemos entre el mal gusto y la susceptibilidad de manera inesperada.
La locura es una compañera incómoda de acomodar, pero merece la pena viajar con ella.
La locura es una de las principales características de lo locos. Lo digo para los despistados.
Los enamorados, soñadores, inventores, músicos y operarios de la construcción suelen tener altos los niveles.
La preparación biogenética de las cucarachas para sobrevivir es una locura desde luego.
El odio.
La locura es la sensación de entenderme cuando escribo. Bienvenido.
Las adicciones, son locuras tardías con mucha culpa de por medio.
Estoy en total disposición de hablar de locura, porque ella me ha dado permiso. Gracias a blogger también por facilitar la infraestructura.
Escuchar a Paco de Lucía.
Ponerle un nombre a un hijo que sirva de argumento a sus futuros compañeros de colegio para hacer humor fácil a bajo coste y esfuerzo, es una locura.
No sé, muchas cosas.
Hablar por hablar, sin importar los motivos y saltar de tema una y otra vez, repetir el mismo.
No estar dispuestos a sentirnos mal, por las cosas que hacemos mal.
Escribir una publicación por encima de sus posibilidades.
Nóminas de políticos, deportistas y aristócratas.
Burocracia.
No admitir las incoherencias propias, sobre todo las que vienen desde la pereza y el egoísmo.
También la venden en etiquetas.
No hacer deporte.
La locura es fácil de encontrar, en casi todos sus estadios y variantes, no importa la cultura, ni el carácter médico o social que tenga.
Siempre reside en la mirada. A veces, de él que mira.
Feliz Carnaval.
viernes, 25 de septiembre de 2015
Cosas curiosas
Es curioso como la realidad de algunas personas termina en el borde de su mando a distancia. Su opinión, sus intereses y su cotidianidad se funden con sensacionalismos, anuncios y datos de audiencia. Y es muy curioso que no nos demos cuenta justo sobre las cosas que nos quejamos, están puestas ahí para que las veamos y nos quejemos luego en el bar, la peluquería, en la mesa o el trabajo.
Es curioso que sigamos asociando ideologías, nivel educativo y comportamiento cívico a vestimenta, acentos y abalorios.
Es curioso la cantidad de animalistas que gastan su dinero en comprar una mascota preciosa con pedigrí o animales exóticos que pese a no estar adaptados a la vida doméstica cumplen con determinados antojos, y siguen teniendo una concepción de sí mismos como animalistas porque se escandalizan con los maltratos expuestos a través de redes sociales, prensa y televisión, aunque ni adoptan mascotas, ni acogen animales menos "agraciados" ni colaboran con protectoras... o simplemente anteponen su deseo a la libertad de un animal en su hábitat.
Alabo a los que si lo hacen, y los considero animalistas, aunque sigo pensando que su dinero podría ser mejor empleado en salvar vidas humanas, por ejemplo en África. Y es quizás sea el hombre el único animal que antepone a otras especies a la suya propia.
Dirá ésto, mucho bueno y malo sobre el hombre mismo.
Hablando de África es curioso como no hacemos simposios, ni estudios, ni importamos su sabiduría vital, su alegría y su distendida cotidianidad.
Preferimos coltán (haz clic para ver documental), diamantes, mano de obra...
Es curioso como nuestra realidad es fruto de lo que nos han enseñado, y cambiaríamos todo menos nuestra percepción de la realidad, o lo que es lo mismo, esa enseñanza impuesta.
Es curioso que sigamos asociando ideologías, nivel educativo y comportamiento cívico a vestimenta, acentos y abalorios.
Es curioso la cantidad de animalistas que gastan su dinero en comprar una mascota preciosa con pedigrí o animales exóticos que pese a no estar adaptados a la vida doméstica cumplen con determinados antojos, y siguen teniendo una concepción de sí mismos como animalistas porque se escandalizan con los maltratos expuestos a través de redes sociales, prensa y televisión, aunque ni adoptan mascotas, ni acogen animales menos "agraciados" ni colaboran con protectoras... o simplemente anteponen su deseo a la libertad de un animal en su hábitat.
Alabo a los que si lo hacen, y los considero animalistas, aunque sigo pensando que su dinero podría ser mejor empleado en salvar vidas humanas, por ejemplo en África. Y es quizás sea el hombre el único animal que antepone a otras especies a la suya propia.
Dirá ésto, mucho bueno y malo sobre el hombre mismo.
Hablando de África es curioso como no hacemos simposios, ni estudios, ni importamos su sabiduría vital, su alegría y su distendida cotidianidad.
Preferimos coltán (haz clic para ver documental), diamantes, mano de obra...
Es curioso como nuestra realidad es fruto de lo que nos han enseñado, y cambiaríamos todo menos nuestra percepción de la realidad, o lo que es lo mismo, esa enseñanza impuesta.
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